viernes, 1 de abril de 2011

Para la vanidad de los iluminados.


La noche es un caudal de silencio,
una avalancha sin horizontes ni orillas.
Un signo  sin más luz,
 que la que viene distante y remota
del origen del tiempo,
 donde una estrella late
 segura de ser
el corazón del mundo.

…y allí,
donde todo es luz,
no sabe la luz que la oscuridad es transparente
y atraviesa la luz a las tinieblas sin tocarla,
sin acariciar su invisible cuerpo diáfano,
sin encontrarla siquiera…

    La luz es luz,
y en la luz tiene su reino,
donde la oscuridad traspasada
sigue estando allí.

Para pensar en un salto al vacío.


El rio corre sin apuro, loma abajo.
La abeja a la flor despierta.

Naufraga el relámpago perdido, en costa oscura.
…así camina el peregrino hacia su último día.



La noche es larga, cuando el caminante va despierto.
Pero el amanecer es seguro…

 El sol siempre busca su horizonte,
 como el ala al viento, y nace el vuelo.