La noche es un caudal de silencio,
una avalancha sin horizontes ni orillas.
Un signo sin más luz,
que la que viene distante y remota
del origen del tiempo,
donde una estrella late
segura de ser
el corazón del mundo.
…y allí,
donde todo es luz,
no sabe la luz que la oscuridad es transparente
y atraviesa la luz a las tinieblas sin tocarla,
sin acariciar su invisible cuerpo diáfano,
sin encontrarla siquiera…
La luz es luz,
y en la luz tiene su reino,
donde la oscuridad traspasada
sigue estando allí.
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