martes, 24 de mayo de 2011

Consejos para el caminante guerrero.

    Ser sincero con sigo mismo, es ante todo conocerse con toda profundidad, cómo si no, fuéramos verdaderamente capaces de no engañarnos. Si la verdad debe vivir en el corazón, es necesario vaciar el corazón. Si quieres encontrar el manantial, camina por el río contrario a su corriente, si quieres trenzarte el cabello, comienza por desenredarlos. Así, camina el sabio hacia su muerte, cooperando con lo inevitable: como el invierno hacia la primavera, como la madrugada va al día. En silencio y en entrega, si el tiempo es adverso se detiene, si el tiempo es favorable avanza con fuerza, allanando las colinas de este ser efímero, para que el ser verdadero levante los templos y las ciudades eternas.
    Todo viaje culmina en un regreso, como todo movimiento en el reposo; ese río que susurra en las cañadas, se silencia en el lago. Si quieres ver al hijo, mira al padre, si quieres ver al padre, corre donde el hijo…no se da alimento a los deseos.
    La deformidad en el casco del caballo alado, no importa. El sello de la meta lo pone el caminante, solo baste recorrer el camino del corazón sin que importe a dónde llegue, la revolución es ahora, en lo profundo del ser, en el exacto momento que se pierde tratando de juzgarla “el poder de la acción está en el intento".
    El insecto rapaz no sobrevive, el insecto manso tampoco. Antes de la inundación tenga lista la barca y una flauta serena que susurre finas melodías en la tormenta. Un campo de flores es miel en abundancia. Dar amor es merecerlo. La mariposa no pone sus huevos en el árbol marchito.

1 comentario:

  1. Agrégote, según el decir de un psicólogo, que "nuestra acción tiene la justa medida de nuestra percepción..."

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