viernes, 1 de octubre de 2010

inconciencia.

  Este era un cerebro, que creía haber dominado al mundo, lo aprendió todo; poco a poco , paso a paso, de era en era, segundo a segundo, supo todo sobre las leyes de la naturaleza, sus orígenes, y quería navegar a través del tiempo, escudriñó la materia hasta el vacío, la dividió en niveles, contó todo lo contable y de mil formas, inventó los dominios y graficó hasta el infinito…descubrió y creó todo lo que imaginó,  lo imaginó todo, convirtió el carbón y la sílice  en espejos para mirar el cielo, supo hacer luz, y dibujó contornos cada ves mas distantes, extendió su memoria de todas las cosas, creó sonidos para escuchar, sabores para degustar, olores para oler, colores y sombras para ver, y lo justificó todo…con escrupuloso detalle, y así se mantuvo vivo por doscientos mil años, justo los pocos doscientos mil años en que lo aprendió todo y creyó haber dominado al mundo… un día, se deleitaba en su mejor alquimia, había conseguido dividir al indivisible dejando libre a la fuerza que lo unía, y la fuerza mostró una cólera infinita calcinando el aire y convirtiendo en polvo el resto de sus días…y se atomizó el mundo, con todo lo que le quedaba de vida.  Porque el cerebro inmerso en su propia reafirmación, nunca pudo sentir que era parte del mundo.

1 comentario:

  1. Por suerte los hay despiertos...o en camino de despertar, es decir, de salirse de las cadenas del ego y dejar de creer que somos ese cacho de carne llamado cerebro que tenemos metido en el coco....
    Abrazo infinito!

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