viernes, 22 de marzo de 2013

Un breve pensamiento en soledad.

  Andando tras huellas perdidas, blandiendo una espada ajena, va aquel que me gobierna. Agoniza como un relámpago en el viento de una noche, sabiendo que su tiempo es breve como el de una gota de agua en el fuego.Ya extinguìo su luz, su aliento a ozono, ya atravesó la nube de polvo  y humedad.

  Antes, cuando el cielo era claro y de la tierra matinal ascendían gloriosas las flores de agua, las microscópicas gotas de vida, buscaban al sol. Nada fue distinto: en el otoño se caían las hojas, y los búhos cantaban a la luna, en el invierno bailaba la lana de ovejas  y olía a ceniza, en la primavera eran dulces los amaneceres teñidos de rojo y rocío. .. y en el verano venìa una pareja de patos reales al estanque.

  Mi casa era una ventana con vista al mar en una calle que iba de un puerto hacia una iglesia, donde seguro que dios nunca viviò. Solo iban allì las penas de los hombres, sus culpas y sus lágrimas y  sus cuerpos antes de entrar acostados al cementerio listos para alimentar la sed de polvo que tiene la tierra.. hoy ¿quièn cree en el fin?, ¿quien duda que el mar tiene sabor a sal, que en las madrugadas oscuras, todos los caminos son grises como los gatos?

  Detrás de los ojos está el mundo que no muere, ese que se descubre y mira por los ojos el mundo de afuera donde hay que comer y respirar para vivir . Los ojos son una ventana , y esa ventana es espejo, cuando no se conoce que no hay unidad sin opuestos, que no es peor un hombre sabio porque sepa menos, o al menos: que las golondrinas y los murciélagos no se posan en la tierra, porque no tiene que saber saltar el que del vuelo no cae. sino, podrían dar manzanas los perales o cantarían ranas donde nunca ha llovido. Como un relámpago llega la eternidad de la vida, al que embriagado de si olvida su nacimiento, entonces la ventana no es espejo y los ojos pueden ver la realidad.  

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