Por el
pasto mojado camina la mañana, con sus zapatos húmedos de salpicar rocío. Si es
invierno es porque hace frío, si es verano es porque no trae guantes ni
bufandas, llueva o no. El sol hace su danza matutina del ascenso buscando el
medio día, cuando se esconda la sombra y abunde la luz, cuando el cielo esté
lejos de ser rojo. No festejan los elegidos con tanta alegría como los que
sobran.
Pero
nunca llega la mañana al mediodía. No se puede estar detrás del norte. Ni dar
un paso sin poner un pie en el aire. Detrás de velas ensanchadas y veleros
veloces hay vientos que soplan. Hay que guardar agua cuando el agua abunda y
caminar despacio para llegar lejos, si hace falta prisa es mejor tener cerca el
destino. Siempre son caras las frutas al empezar la primavera. En épocas de
sequías los que son lobos se comerán entre ellos. ¿Cuánto puede caminar en la
nieve un conejo gris? No sería lenta la tortuga si no tuviera un cuerpo duro
que escondiera su cabeza.
Un
día podríamos estar luchando contra lo
que defendimos, en pos de la verdad, codo a codo con antiguos enemigos. Rogando
porque alguien nos borre los tatuajes, para tatuarnos otros. Las revoluciones
del pueblo maduran en dictaduras, los festejos tras la victoria duran poco, las razones del
mendigo en cualquiera de sus días le arruinan el mejor día al emperador, aquel
no vive peor en las mazmorras mientras
sean frescas, ni lo espanta la muerte. Las
historias de naciones pacíficas son historias aburridas. Mas estatuas y monumentos habrán donde más
corruptos sean los gobernantes, más ladrones mientras más policías. Es en el
tiempo de la paz, cuando se afilan las espadas.
Debajo
de un manzano, no es difícil descubrir la gravedad. Las dunas son de arenas y
cubren los desiertos donde la sed es manantial del espejismo.
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