Era una noche sombría sin signos de luna, cuando
creía eran tiempos de cigarras, pero ni un ave cantaba, solo las sombras
reinaban en la faz del silencio. Tres metros confusos veían mis ojos delante de
mí, ni un perro espantaba la infinita soledad, ni una estrella podía mostrar su
reflejo en las gotas de niebla…aun así, no dejé de escuchar el latir de mis pasos sobre el camino, adentro
un ser que respiraba…mientras afuera la noche, como boca de lobo, era.
Pero se, que en la noche la luna es la reina,
que la atmósfera está llena de mariposas grises, de murciélagos con caras de
ratones, de escarabajos y luciérnagas; que las estrellas hacen ver las
transparencias y sus reflejos y que viajan, que los caminos van siempre más
allá de lo que pueden ver los ojos, que en ellos hay perros que ladran y que todo al mismo tiempo respira
y late como en una sinfonía.
Entonces seguí caminando, solo buscaba una
puerta, y un interruptor.
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