sábado, 9 de octubre de 2010

Memorias del valle I

   Hoy me senté en ZaZEN al atardecer en un claro de mi espinoso monte, quería sentir el latido del valle al apagarce el sol. Acomodé perfecto el zafú contra el suelo, sembré las rodillas en la tierra , erguí la cabeza  hacia el cielo como la montaña y canté desde lo más profundo el "Dai sai keda po ku" el vacío fue inminente en la realidad atomisada; la nota suave de un viento con olor a sal que recuerda al mar, colores matizando la realidad donde mi ser no era más que un espejo donde se acumula el polvo.... y por momentos: "ni espejo, ni polvo, ni nada que limpiar..." y no fuí sino un espino más que respiraba ungido en el umbral de la existencia, vibrando en su única naturaleza de árbol espinoso, persistente y bueno para carbón. Fue entonces cuando ocurrió lo extraordinario; me recuerdo en mí , cuando unos lentos y  pesados pasos de bisonte se aproximan, no es propicio romper la forma del buda por cualquier alucinación, el maestro dice que hay que mantener el cuello estirado y el mentón recogido de tal forma que el culo quede mirando al sol...y la calma. Ya lo tenía claro, era mi revoltosa vaca que se aproximaba con curiosidad parsimoniosa, ondulando su cola con ademán sereno y majestuosidad de vaca, se acercó tanto que pude sentir su jadeo en mis oídos, su aliento de rumen, me olfateo como a un espino, y pude ver por fin, en una gota esfímera del tiempo... mi rostro reflejado en su brillante, transparente y profundo ojo...después, haciendo un giro con notable indiferencia, se alejó tranquila hasta perderse en el pastizal. Y hasta aquí me llegaron las palabras, no pudiendo generar poesía como la de Whitman ante la misma experiencia. Es curioso que mi vaca venga a mí, justo en el único momento en que no deseo atraparla y atarla a un palo para que no me siga dejando "la cagá" tratando de sacar agua de las tuberías del riego y pisoteando mangueras y devorando sin piedad ni escrúpulos las exóticas plantas del jardín y de la huerta...
....y en fin, un águila solitaria cruzó el cielo e inauguró la noche.

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